El partido progresista

Por: Kenneth Bunker.
Cientista político de la Universidad Diego Portales.

El Partido Progresista tiene una dura tarea por delante. Para obtener el éxito que codicia, el partido tendrá que luchar tanto contra el sistema político como contra su propia esencia. Por un lado es difícil preveer éxito electoral en un sistema de partidos dominado por dos coaliciones. Históricamente el sistema binominal ha excluido a todos los partidos que han competido por fuera de la Coalición por el Cambio o la Concertación. Por otro lado es difícil preveer éxito institucional si el partido usa la misma estrategia que Marco Enríquez-Ominami usó en su campaña presidencial. Convocar a votantes por medio del pluralismo es un arma de doble filo, que atrae a votantes nuevos, pero no es sustentable en el tiempo.

El principal problema del Partido Progresista será convivir con las reglas del juego. En Chile el sistema político es poco competitivo; la cancha es dispareja. Las reglas electorales de la Constitución de 1980 incentivaron la formación de dos grandes coaliciones, intencionalmente favoreciendo a la Coalición por el Cambio y la Concertación. Entre ambas coaliciones, desde 1989, se han adjudicado más de 90 por ciento de los votos y escaños en cada elección. Sin embargo, aun bajo este sistema electoral excluyente, no han faltado partidos ni candidatos que han desafiado la siniestra lógica del bipartidismo. En las elecciones municipales han tenido suerte, logrando elegir algunos alcaldes y concejales debido a la dinámica local. En las elecciones legislativas la historia ha sido diferente; si bien partidos han logrado recibir hasta el 8 por ciento de los votos, rara vez han logrado adjudicarse escaños. En las elecciones presidenciales el fracaso ha sido aun más contundente; hasta 2005 ningún candidato (compitiendo por fuera de la Coalición por el Cambio o la Concertación) ha logrado influir en el resultado definitivo.

Enríquez-Ominami rompió esta tradición. En la elección de 2009 fue el primer candidato presidencial (compitiendo por fuera de la Coalición por el Cambio o la Concertación) que logró influir en el resultado definitivo. Parte de la razón de su éxito fue porque logró captar votos tanto de la Coalición por el Cambio como de la Concertación. Si bien Enríquez-Ominami venía de ser diputado de la Concertación (naturalmente logró la mayor parte de sus votos de la centro-izquierda), también pudo penetrar en el electorado de la derecha. Al posicionarse ideológicamente entre ambas colaciones, y apelar a los votantes descontentos, logró convencer a suficiente gente para convertirse en el candidato independiente más exitoso de la historia de Chile. Sin embargo, también tuvo éxito porque logró ofrecer soluciones y potenciales políticas públicas que fueran transversales a todos los sectores políticos. Es decir, logró construir una premisa de campaña que fuera lo suficientemente amplia para poder convocar a todos los que quisieran participar, sin excluir a nadie. En ese sentido, la estrategia de Enríquez-Ominami fue darles a los votantes descontentos lo que querían escuchar.

Ahora bien, los elementos que determinan el éxito de una candidatura independiente son diferentes a los que determinan el éxito de un partido político. La receta usó Enríquez-Ominami para triunfar en la elección presidencial no sirve para que el Partido Progresista tenga éxito en el sistema político. Primero, un partido político deberá estar fundado en base a votantes con intereses  similares (like-minded voters). Los votantes que fueron convocados por Enríquez-Ominami en la campaña presidencial son en esencia diferentes. Si bien hay algunas características comunes entre sus votantes (como cambio al sistema electoral), no hay mayores concordancias ideológicas (como aquellos que unen al PS o la UDI). Segundo, los partidos políticos que han tenido éxito en Chile están fundados bajo un cierto grado de institucionalización. A diferencia de los sistemas políticos en Latinoamérica, que están basados en cambios radicales, el de Chile se basa en procesos. Mientras muchas Constituciones de la región incentivan la aparición de partidos nuevos, la Constitución de Chile lo inhibe. La gran mayoría de los partidos que existen hoy día en Chile son los mismos que existían antes de 1973 (salvo RN y PPD). Asimismo, los partidos que han nacido por fuera de las coaliciones (por ejemplo el PRI, Partido del Sur, UCCP) han fracasado rotundamente. Por eso el Partido Progresista deberá instaurar una plataforma institucional, que se proyecte en base a metas de largo plazo, más que alrededor de un líder transitorio.

En conclusión, el Partido Progresista tiene dos tareas para encumbrase hacia el éxito. Primero, debe preocuparse de construir una plataforma de like-minded voters. Apelar a votantes descontentos no es sostenible en el tiempo. Los militantes del Partido Progresista deben unirse alrededor de características que los unen entre sí, no elementos que los separan de los demás. Segundo, el partido debe evitar caer en personalismos. Como líder del partido, Enríquez-Ominami debe fomentar la institucionalización característica del sistema de partidos. En Chile, un partido basado en una persona nunca ha tenido éxito, y es altamente improbable que lo tenga ahora. En tanto el Partido Progresista pueda lidiar con sus desajustes con el sistema de partidos, podrá tener una opción de derrotar la siniestra lógica del sistema electoral. Las elecciones no se ganan nadando contra la corriente, se ganan usando la corriente a favor de uno.


Comentarios  

 
0 # carlos 04-06-2010 18:39
Kenneth : Recién hoy 4 de junio leo tu comentario sobre el PRO y lo encuentro muy realista, es decir, atterizado en la verdad práctica , en la política cotidiana y de acuerdo a nuestra idiosincracia y desarrollo político histórico. Efectivamente la identificación con lo que somos es más vital que la levantada con el rechazo a...Nunca me ilusioné con MEo, es un líder de opinión - hasta ahora, pero no es un líder político, un conductor. las ilusiones y la buena facha no bastan `para parar un partido. Por eso atiendo las opiniones y sigo de cerca lo que dice Longueira, por ejemplo, que sí sabe de qué habla, aunque no comparto para nada su ideología.
Responder | Responder con una citación | Citar
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Prácticas Profesionales

¡Te invitamos a colaborar con la labor de Vota Inteligente! Si eres estudiante de periodismo, ciencias políticas, o diseño gráfico, entre otras carreras afines, puedes realizar una pasantía o tu práctica laboral con nosotros...

Newsletter

Suscribirse

Si quieres recibir nuestro newsletter, sólo inscribe tu correo a continuación